Libertad…

Alguien muy importante para mí, me contó que le gustaba buscar el significado de las palabras, pero en plan profundo, de dónde venían y el por qué de su significado.

Honrando el tiempo que pasé con él y lo mucho que aprendí, intenté hacer lo mismo con ésta palabra, pero todo se reduce a lo mismo, una palabra en latin «Libertas» que también significa Libertad, aunque aprendí, que hay una Diosa Romana a la que llaman Libertas…(como dato curioso) aunque todo redunda en ese concepto de la RAE  «Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos»… al leer el párrafo completo, reconozco que a él le salía mejor…

En mis reflexiones, observando al entorno, me doy cuenta de lo complicado que es vivir en Libertad, en una sociedad, donde el ser humano quiere pertenecer como instinto natural, por lo que ser libre, se convierte en una decisión constante, entre seguir la norma establecida, o lo que sientes es lo mejor para tí…aunque no sabes qué es tuyo realmente y qué es parte de todo eso que un día te dijeron o mostraron era lo mejor, para ser vista y aceptada en el clan.

Aquí comienza el quebradero de cabeza para los que osamos cuestionar nuestro entorno, o simplemente un día nos dimos cuenta que no encajamos.

Y te preguntas, Por qué no puedo aceptar las cosas como son? Por qué no me río de los chistes o las bromas de los demás? Por qué ciertas normas me parecen tan dolorosamente absurdas, que seguirlas me condenan al sufrimiento de la frustración? Por qué intentas cambiar o cuestionar lo que llevamos años siguiendo como una perfecta y equilibrada manada de borregos? Y así, un sin fin de Porqués redundan en mi cabeza desde que tengo uso de razón.

Meditar, contemplar mis pensamientos, observar mi entorno y ser consciente de que no soy lo que me han dicho, dentro hay algo más…me permitió encontrar los para qué de todas esas mismas preguntas, una invitación a dignificar el significado de la mal usada palabra libertad, en una sociedad donde ser diferente es juzgado, excluido y rechazado.

Cuestionar mis creencias, mis patrones, a mi entorno, es como poco deprimente, no por lo que hay detrás (que una vez profundizas, te das cuenta que cada uno hizo lo que pudo con lo que tuvo, y esa es una gran verdad…) sino por lo retador que supone nadar a contra corriente. Y desde tú instinto natural descubres que puedes transformar la información, primero comprendiendo el proceso, segundo porque tienes muchas ganas de vivirlo, y tercero siendo paciente y constante, porque es muy probable que el piloto automático se active una y otra vez sin poder evitarlo, aunque desarrollas el arte de darte cuenta y poder redireccionar las veces que sean necesarias.

Darme el permiso de vivir las experiencias, aprender, cometer errores, cambiar de decisión, aceptar mis fallos y también mis aciertos, es lo que hoy me acerca a vivir ésta palabra, y desde allí, con mis herramientas, mostrarte que sí podemos conocer nuestra esencia y vivir acorde a ella…aunque la vieja versión estará en la sombra, de forma sigilosa esperando un descuido para volver aparecer.